Tema del día: El sacerdocio, una llamada especial
Salida: Allex (Hermanos "Espiritistas")
Llegada: Chabeuil (Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, CPCR)
Escalas: Ars-sur-Formans, Lyon
El cura de Ars se las arregló para que llegáramos a tiempo a su Misa –ayudado por el espléndido montaje de salida que preparamos entre todos en Allex-. De nuevo la divina providencia. Aunque pareciera increíble después de todo llegamos a tiempo para la misa internacional en Ars, aunque los curas tuvimos que ‘asaltar’ el presbiterio ‘in extremis’ .

La misa -larga e incomprensible, para algunos que se levantaron tarde cuando el Espíritu Santo derramó el Don de lenguas- se centró en la figura del cura de Ars, que para eso nos habíamos vuelto a dar un madrugón. Después de dar un paseíto por el pintoresco Ars, hicimos una visita a la casa del santo cura - donde a más de uno se le puso los pelos de punta al ver la cama y pensar en las noches tan moviditas que debía de pasar el pobre- y a la parroquia donde dedicó toda su vida a derramar la gracia de Dios para los suyos.
Al final, conseguimos reagruparnos para salir a Lyon y subir por las callejuelas y cuestas del Viejo Lyon, donde engullimos la bandeja del picnic en cinco minutos .

Por fin tuvimos el encuentro en el Palacio arzobispal con el cardenal Barbarin, quien además de regalarnos un impresionante testimonio de la vocación al sacerdocio- a estas alturas, seguro que ya habíais descubierto que era el tema del día- se mostró encantado de responder a todas nuestras preguntas, miradas soporíferas de algún cura, otro tipo de miradas menos benevolentes, bendecir a algunos pocos afortunados, y de llevarse el libro que nuestras chicas de protocolo tan bien le presentaron.
Tras la despedida, ¡a Suiza! ente brumas y neblinas que nos hacían olvidar que era agosto y que en Madrid se freían huevos en las aceras... La llegada a Grolley -¡a la primera!-, la cena y el reparto de habitaciones –el palacio de los chicos y la finca campera de las nenas, con su cripta y el apartotel para las VIPs

- culminaron este trepidante día, que como siempre desembocó en la adoración ante el Señor que nos guía.
¿Con qué te quedas de tu visita a Ars? ¿Y de la audiencia con el cardenal Barbarin? ¿Qué le pides como cristiano a tus sacerdotes?